Nací un buen día...
JMDCA
No
sé explicar lo que siento hacia ti. Ni siquiera a mí misma consigo
explicarme de qué manera conseguiste embrujar mi confianza y seducir mi
locura para sacarlas a pasear mientras me dabas un primer beso en un
simple puente de madera.
Me da la risa cuando recuerdo lo que pensé al verte en el coche sin más
iluminación que la de un foco ensombrado por árboles ese diecisiete de
mayo: este tío me da miedo. No obstante, ingenua de mí, decidí subirme a
tu super bólido (aunque no tan bueno como el laguna) en lugar de salir
corriendo como una loca. ¿Por qué? Pues aún no logro entenderlo, pero
desde luego no entra ni por asomo en la lista de errores de mi vida, y
con matrícula de honor entra en la de mis aciertos. Quizá sea pronto
para aventurarme a clasificar mis decisiones pero, por suerte o
desgracia, una de mis características es la de ordenar la mayoría de las
cosas que me rodean (mil perdones, me he ido por las ramas). Creo que
decidí subirme a tu coche porque pese a solo haber hablado contigo vía
móvil, tuviste la facilidad de ganar mi confianza, y conseguir hacerme
sentir a gusto con tu voz, tu forma de hablar, tus conocimientos sobre
casi todo, y lo poquísimo que alcance a conocer sobre ti antes de verte
cara a cara. Me dijiste que hago sentir bien a la gente cuando están
conmigo, y eso es porque tu consigues que sea yo misma, es lo que me
permite dejarte entrar en mi personalidad, mis gestos, mi manera de
entender las cosas.
Podría seguir hasta mañana escribiendo, de hecho terminando ahora me
quedo a medias de todo lo que te quiero decir, cosas que son para decir
en persona pero que no digo bien por mi escasa locuacidad en el habla,
bien por no encontrar la ocasión propicia.
Si quiero dejarte algo escrito: no te asustes de las cosas que van
apareciendo a tus ojos, no te aferres a una sola respuesta. Si tienes
oportunidades de disfrutar aprovéchalas sin reparo, como tú bien me
dijiste, las cosas nunca se repiten igual.
Déjame que te ayude a aprovechar algunas de esas oportunidades.
Doppelgänger es el vocablo alemán para designar al doble fantasmagórico de una persona viva, comúnmente en referencia al "gemelo malvado" o al fenómeno de la bilocación. La palabra proviene de doppel, que significa "doble", y gänger, traducida como "andante". Los Doppelgänger aparecen en varias obras literarias de ciencia ficción y fantasía, en las cuales son un tipo de metamorfo que imita a una persona o especie en particular por alguna razón, generalmente nefasta.
Elphomega, en su caso, experimenta la angustia y la paranoia que le crea el encuentro con su propio doble, transmitiendo sus temores y sensaciones como testimonio, narrando los acontecimientos en primera persona a un oyente confundido, tan confundido como el propio artista.
En mi opinión no me gusta demasiado la canción, la letra quizá si que me agrada; sin embargo el ritmo tanto de la voz como de la melodía no me convencen.
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