Archivo del blog

Doppelgänger es el vocablo alemán para designar al doble fantasmagórico de una persona viva, comúnmente en referencia al "gemelo malvado" o al fenómeno de la bilocación. La palabra proviene de doppel, que significa "doble", y gänger, traducida como "andante". Los Doppelgänger aparecen en varias obras literarias de ciencia ficción y fantasía, en las cuales son un tipo de metamorfo que imita a una persona o especie en particular por alguna razón, generalmente nefasta. 



Elphomega, en su caso, experimenta la angustia y la paranoia que le crea el encuentro con su propio doble, transmitiendo sus temores y sensaciones como testimonio, narrando los acontecimientos en primera persona a un oyente confundido, tan confundido como el propio artista.

En mi opinión no me gusta demasiado la canción, la letra quizá si que me agrada; sin embargo el ritmo tanto de la voz como de la melodía no me convencen.

20 y: Batallas de rockero.

Desde hace 20 años enganchado a esa droga sana, que alimenta mi mente, y la cual puedo crear con mis manos. He visto muchas cosas en estas dos décadas de triunfos y viajes. He visto a millones de personas gritar mientras yo les acompañaba, he visto las carreteras pasar bajo las ruedas del tiempo inmóvil, he visto a mi gente más querida sucumbir a los vicios prohibidos. Pero sobretodo he visto los cambios más llamativos frente a un espejo, he visto mi pelo caer al son de cada nota que fluía desde mi guitarra y hacerse gris mientras reconocía que me hacía viejo, sabiéndolo también por las arrugas que hacían decaer mi piel, que había recorrido tantas ciudades, salas; la misma que está en mis dedos, cuya habilidad había hecho vibrar las cuerdas de mi guitarra con tanto sentimiento. Así que en cada concierto decido enfundarme una gorra y unas gafas de sol, tocando las mismas notas desde el principio.
Ha crecido la gente que siempre ha ido en la misma furgo, los que han creado música junto a mí, tanto el que le ha puesto la letra a la melodía, el que da los golpes necesarios para el ritmo y el que culmina cada acorde en una nota baja interminable. Cada uno de los que prueba nuestros micrófonos, afina la guitarra, comprueba las luces, el sonido. Cuánto se echa de menos tener que hacer todo eso nosotros, como en nuestras primeras batallitas, cojones.
Nos acompaña nuestra gente, amigos que desde el comienzo han estado allí, la familia que hemos formado ya en una cierta madurez, también nos acompaña nuestra barriga cervecera de padre.
Vemos como la gente que va a nuestros conciertos, se entrega como desde el primer día, ver los empujones desde arriba y como, si se cae alguien, todo el mundo le agarra. Se anima a cantar nuestras canciones, tanto los jóvenes que nos han conocido en su adolescencia como los viejos cuarentones (declaremos, nuestra edad) que nos han seguido desde 1991. Regalar las puas desgastadas a gente que probablemente las guardará como un viejo tesoro y dirá: ey, mira, yo estuve en aquel concierto.
Morimos sus intérpretes.
El rock nunca muere.